miércoles, 12 de junio de 2013

El Isondú


   Esta es la historia de la creación del isondú, también conocido como bichito de luz, luciérnaga o tuquito...
    Se dice que, entre los guaraníes de la selva misionera, existía un joven llamado Isondú.. Que despertaba la envidia de sus pares por ser muy habilidoso y por la gran atracción que sentian las mujercitas, no solo de la aldea sino de toda la región hacia él..
   Isondú se destacaba tanto en la caza, como en la pesca...  Nunca se lo veía solo, ya que las jóvenes siempre encontraban excusas para entablar alguna charla con el apuesto aborigen..
   Una noche, la envidia de los demás fue tan grande, que se juntaron en el monte y construyeron una trampa para Isondú, que regresaba de visitar a una jovencita. La selva Misionera, era tan oscura que también tiñó de ese color los pensamientos de los aborigenes que esperaban ver caer a Isondú en el pozo que habían hecho con tanta hazaña.
   Y asi fue, Isondú cayó en la trampa..  Cuando se hallaba en el fondo, los demás le arrojaban piedras y palos que le hicieron tantas heridas, que el cuerpo del joven guaraní se cubrió de sangre en un abrir y cerrar de ojos.
   Grande fue el asombro de los envidiosos, al ver como el color rojo de la sangre, que apenas se distinguia en la oscuridad, se transformaba en un color fluorescente que se elevaban como gotas que iluminaban y resplandecian en todo el techo de la selva formado por los árboles y enredaderas del lugar.
  Asi fue como Isondú vence con su hermosura a los envidiosos, y escapa de la muerte, reencarnado en insectos que hipnotizan a sus enemigos con sus espectaculares colores que se divisan desde lejos como una niebla lumínica, generando alucinaciones que llevan a la locura a los mismos...
   Cuentan, también.. que si algún hombre de buen corazón, y sin envidia, decide recorrer la oscura Selva Misionera de noche, o costear el Paraná, Isondú lo acompaña para aclarar su camino..

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