jueves, 13 de junio de 2013
miércoles, 12 de junio de 2013
El Isondú
Esta es la historia de la creación del isondú, también conocido como bichito de luz, luciérnaga o tuquito...
Se dice que, entre los guaraníes de la selva misionera, existía un joven llamado Isondú.. Que despertaba la envidia de sus pares por ser muy habilidoso y por la gran atracción que sentian las mujercitas, no solo de la aldea sino de toda la región hacia él..
Isondú se destacaba tanto en la caza, como en la pesca... Nunca se lo veía solo, ya que las jóvenes siempre encontraban excusas para entablar alguna charla con el apuesto aborigen..
Una noche, la envidia de los demás fue tan grande, que se juntaron en el monte y construyeron una trampa para Isondú, que regresaba de visitar a una jovencita. La selva Misionera, era tan oscura que también tiñó de ese color los pensamientos de los aborigenes que esperaban ver caer a Isondú en el pozo que habían hecho con tanta hazaña.
Y asi fue, Isondú cayó en la trampa.. Cuando se hallaba en el fondo, los demás le arrojaban piedras y palos que le hicieron tantas heridas, que el cuerpo del joven guaraní se cubrió de sangre en un abrir y cerrar de ojos.
Grande fue el asombro de los envidiosos, al ver como el color rojo de la sangre, que apenas se distinguia en la oscuridad, se transformaba en un color fluorescente que se elevaban como gotas que iluminaban y resplandecian en todo el techo de la selva formado por los árboles y enredaderas del lugar.
Asi fue como Isondú vence con su hermosura a los envidiosos, y escapa de la muerte, reencarnado en insectos que hipnotizan a sus enemigos con sus espectaculares colores que se divisan desde lejos como una niebla lumínica, generando alucinaciones que llevan a la locura a los mismos...
Cuentan, también.. que si algún hombre de buen corazón, y sin envidia, decide recorrer la oscura Selva Misionera de noche, o costear el Paraná, Isondú lo acompaña para aclarar su camino..
Sapo verde, de Graciela Montes
Humberto estaba muy triste entre los yuyos del charco.
Ni ganas de saltar tenía. Y es que le habían contado que las mariposas del Jazmín de Enfrente andaban diciendo que él era sapo feúcho, feísimo y refeo.
—Feúcho puede ser —dijo, mirándose en el agua oscura—, pero tanto como refeo... Para mí que exageran... Los ojos un poquitito saltones, eso sí. La piel un poco gruesa, eso también. Pero ¡qué sonrisa!
Y después de mirarse un rato le comentó a una mosca curiosa pero prudente que andaba dándole vueltas sin acercarse demasiado:
—Lo que a mí me faltan son colores. ¿No te parece? Verde, verde, todo verde. Porque pensándolo bien, si tuviese colores sería igualito, igualito a las mariposas.
La mosca, por las dudas, no hizo ningún comentario.
Y Humberto se puso la boina y salió corriendo a buscar colores al Almacén de los Bichos.
Timoteo, uno de los ratones más atentos que se vieron nunca, lo recibió, como siempre, con muchas palabras:
—¿Qué lo trae por aquí, Humberto? ¿Anda buscando fosforitos para cantar de noche? A propósito, tengo una boina a cuadros que le va a venir de perlas.
—Nada de eso, Timoteo. Ando necesitando colores.
—¿Piensa pintar la casa?
—Usted ni se imagina, Timoteo, ni se imagina.
Y Humberto se llevó el azul, el amarillo, el colorado, el fucsia y el anaranjado. El verde no, porque ¿para qué puede querer más verde un sapo verde?
En cuanto llegó al charco se sacó la boina, se preparó un pincel con pastos secos y empezó: una pata azul, la otra anaranjada, una mancha amarilla en la cabeza, una estrellita colorada en el lomo, el buche fucsia. Cada tanto se echaba una ojeadita en el espejo del charco.
Cuando terminó tenía más colorinches que la más pintona de las mariposas. Y entonces sí que se puso contento el sapo Humberto: no le quedaba ni un cachito de verde. ¡Igualito a las mariposas!
Tan alegre estaba y tanto saltó que las mariposas del Jazmín lo vieron y se vinieron en bandada para el charco.
—Más que refeo. ¡Refeísimo! —dijo una de pintitas azules, tapándose los ojos con las patas.
—¡Feón! ¡Contrafeo al resto! —terminó otra, sacudiendo las antenas con las carcajadas.
—Además de sapo, y feo, mal vestido —dijo una de negro, muy elegante.
—Lo único que falta es que quiera volar —se burló otra desde el aire.
¡Pobre Humberto! Y él que estaba tan contento con su corbatita fucsia.
Tanta vergüenza sintió que se tiró al charco para esconderse, y se quedó un rato largo en el fondo, mirando cómo el agua le borraba los colores.
Cuando salió todo verde, como siempre, todavía estaban las mariposas riéndose como locas.
—¡Sa-po verde! ¡Sa-po verde!
La que no se le paraba en la cabeza le hacía cosquillas en las patas.
Pero en eso pasó una calandria, una calandria lindísima, linda con ganas, tan requetelinda, que las mariposas se callaron para mirarla revolotearentre los yuyos.
Al ver el charco bajó para tomar un poco de agua y peinarse las plumas con el pico, y lo vio a Humberto en la orilla, verde, tristón y solo. Entonces dijo en voz bien alta:
—¡Qué sapo tan buen mozo! ¡Y qué bien le sienta el verde!
Humberto le dio las gracias con su sonrisa gigante de sapo y las mariposas del Jazmín perdieron los colores de pura vergüenza, y así anduvieron, caiduchas y transparentes, todo el verano.
domingo, 28 de abril de 2013
El león mata mirando (cuento zapatista)
Movimiento zapatista:
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
organización constituida por campesinos pertenecientes a los grupos indígenas
chamula, tzeltal, tojolabal, chol y lacandón.
En 1994 se rebeló, en el estado mexicano de Chiapas.
liderada por el subcomandante Marcos. El nombre del movimiento hacía honor al
revolucionario Emiliano Zapata.
El motivo de la sublevación fue la protesta ante la
situación de extrema pobreza de los indígenas y campesinos de todo el país, la
reivindicación de propiedad sobre las tierras arrebatadas a las comunidades
indígenas, un mejor reparto de la riqueza y la participación de las diferentes
etnias tanto en la organización de su estado como de la República en su
conjunto, con el objeto de que fueran respetadas y valoradas las diferentes
culturas de los grupos que viven en todo el país. Pese a ser uno de los estados
mexicanos que posee mayores recursos naturales (petróleo, maderas, minas y
tierras fértiles para la práctica agrícola), en Chiapas es donde la desigualdad
entre los distintos sectores sociales se ha mostrado históricamente de una
manera más patente, ya que su organización sociopolítica sigue apoyada en las
viejas estructuras sociales y políticas de carácter autoritario y latifundista.
Extracto del cuento : 'El león mata Mirando'
“El león es fuerte porque los otros animales son débiles. El
león come la carne de otros porque los otros se dejan comer.
El león mata mirando.
Primero se acerca despacio, en silencio porque tiene
nubecitas en las patas y le matan el ruido. Después salta y le da un revolcón a
su víctima, un manotazo que tira más que por la fuerza, por la sorpresa.Después
se le queda viendo. La mira... y el pobre animalito ve que va a morir, mira al
león que lo mira.
El animalito ya no se ve él mismo, mira lo que el león mira,
mira la imagen del animalito en la mirada del león, mira que es pequeño y débil.
El animalito ni se pensaba
pequeño y débil, era pues un animalito, ni grande ni pequeño, ni fuerte
ni débil.Pero ahora mira en el mirarlo del león, mira el miedo. Y, mirando que
lo miran, el animalito se convence, el sólo, de que es pequeño y débil.
Y entonces el animalito ya no mira nada, se le entumen los
huesos así como cuando nos agarra el agua en la montaña, en la noche, en el
frío. Y entonces el animalito se rinde así nomás, se deja, y el león se lo
zampa sin pena. Así mata el león. Mata mirando....Pero hay un animalito, que
cuando lo topa el león no le hace caso y se sigue como si nada. Y si el león lo
manotea, el contesta con un zarpazo de sus manitas, que son chiquitas pero
duele la sangre que sacan. Y este animalito no se deja del león porque no mira
que lo miran… es ciego. Topos, les dicen”.“El topo se quedó ciego porque, en
lugar de ver hacia fuera, se puso a mirarse el corazón, se empeñó en mirar para
adentro. Y nadie sabe por qué llega a la cabeza del topo eso de mirarse para
adentro. Y ahí esta de necio el topo en mirarse el corazón y entonces no se
preocupa de fuertes o débiles, de grandes o pequeños, porque el corazón es el
corazón y no se mide como se miden las cosas y los animales.
Y eso de mirarse para adentro sólo lo podían hacer los
dioses y entonces los dioses castigaron al topo y ya no lo dejaron mirar para
fuera y además lo condenaron a vivir y caminar bajo la tierra. Y por eso el
topo vive debajo de la tierra porque lo castigaron los dioses. Y el topo ni
pena tuvo porque siguió mirándose el corazón. Y por eso el topo no le tiene
miedo al león. Como tampoco tiene miedo al hombre que sabe mirarse al
corazón.“Porque el hombre que sabe mirarse el corazón no teme a nada"...
Fuente: http://javiersoriaj.wordpress.com/2013/03/11/cuentos-zapatistas-26-el-leon-mata-mirando/
miércoles, 24 de abril de 2013
La Cuenteria. El arte de contar cuentos
El ideal de progreso mira desde el acantilado de la razón, solo el horizonte lejano. Las nociones del progreso dejan al pasado y enmarcan las sociedades modernas que tienen la gran concepción del por venir.
Tal concepción del ayer relega a la tradición como una forma de intercambio simbólico de significados cotidianos, y solo muestra el posible desarraigo de la tradición en un mundo que es hijo del ideal ilustrado. Hay que ver a la tradición como un ser que puede encontrarse en estado latente en las comunidades y que
muta por acción de los media, en un conjunto de valores que identifican a un conglomerado. En esta constante hibridación semiótica de la tradición, la “cuenteria” o lo que denominaré la narración oral resignificada adquiere un valor inusitado.
Sabemos que la nuestra es una época de la historia, donde la comunicación ya no se presenta como cara a cara sino que se ha mediatizado. Las interacciones entre individuos hoy por hoy, no necesitan compartir un espacio específico pero pueden generar reciprocidades en el cambio y transito de significados simbólicos.
Si nos vamos al origen de las cosas y asimilamos las condiciones por medio de las cuales se generó la costumbre de comunicar, podremos decir que en el amanecer de las relaciones sociales, el hombre inventó el lenguaje y al inventar el lenguaje se inventó a sí mismo. Y no solo inventó el lenguaje por la menesterosidad que este hecho contenía, además surge la convivencia de genero, la religión y interpretación de la realidad, la comunicación con el otro.
Todo esto surge en un amanecer donde el hombre como ser humano decide estar acompañado por sus similares, los acerca a sí, los escucha con atención. Existía en ese momento, la intención humana de limitar o poner las fronteras conscientes a las influencias maravillosas del mundo que lo rodea.
En aquella época, todo conservaba características nómadas: el grupo de errabundos, sus costumbres de caza, su red de significados simbólicos, la palabra que empieza a unirlos. En esos momentos genealógicos de la historia humana, lo nómada se sedentariza: los conglomerados empiezan a interpretar y reinterpretar los significados que los hacían pertenecer al grupo.
Con el paso del tiempo por medio de la tradición el hombre de antaño, era un ser olvidadizo por naturaleza, se convierte en el hombre que “recuerda” y que se arraiga a una serie de acciones propias de su grupo social. Aún más, la verdadera naturaleza de las relaciones sociales estaba enmascarada por las dinámicas de la tradición, que hace “rememorar” constantemente al individuo o al grupo.
Lo Oral en este momento es una tradición que conservaba los aspectos tanto normativos, como los legitimadores; conservaba los aspectos de la formación de identidad tanto individual como colectivo, además de ser un gran esquema hermenéutico de la realidad y del mundo para las generaciones por venir.
Sabemos que el propósito de la tradición oral es: enseñar el origen de los antepasados, las inquietudes espirituales, morales, hechos heroicos, odas, leyendas o reglas de comportamiento que las generaciones posteriores a la primera deben recordar; sabemos además que en la composición de tales historias, toda la comunidad oral toma parte: elabora sus límites y extiende su percepción. Es más, se dice que las personas que tienen un origen letrado, sólo con dificultad pueden imaginarse cómo es una cultura oral primaria; se niegan a escuchar y les es difícil pensar a un grupo de errabundos humanos que sin conocimiento alguno de la escritura o aun de la posibilidad de llegar a ella, elaboran sus cosmogonías, en sus tradiciones nómadas.
El hecho de que los pueblos orales comúnmente, y con toda probabilidad en el mundo entero, consideren que las palabras entrañan un potencial mágico y una explicación de los misterios de su entorno, esta vinculado con su sentido de la palabra hablada, fonada y, por lo tanto, accionada por un poder.
Es claro que la oralidad y su tradición, conservan diversas formas y genera varios significados. A medida que las culturas ágrafas fueron creciendo y sus significados simbólicos aumentaron, se necesito un mecanismo nuevo que conservara tal tradición. La cultura letrada se instauró frente a la ágrafa, quedando lo tradicional oral en lo cotidiano.
La tradición oral genera individuos con relaciones locales y con grandes arraigos familiares. Los primeros cuentos orales contenían en su interior una gran carga familiar.
Tal parece que existe un retorno a la tradición nómada de los inicios de los conglomerados sociales, pero con las características propias del desarraigo cultural que deja los estragos de las sociedades liberales y capitalistas globales que solo se fundan en lo inmediato, el día, el ahora. Benjamín nos dice que es posible que la forma de escapar a las nuevas sociedades es el retorno de la oralidad. Ello puede notarse en las sociedades en donde la hibridación genera encuentros de tradiciones nómadas que determinan elaboraciones de la tradición oral.
Los jóvenes, por ejemplo, quienes tienen un contacto permanente con nuevos tipos de comunicación dados por las semi interacciones cara a cara, paradójicamente se convierten en público y en participantes de una
forma de intercambio comunicativo que aparentemente es primario como la cuentería universitaria.
Es cierto: se encuentra en el escenario la cuentería, como un “fenómeno” dentro de la oralidad. Tal fenómeno produce el siguiente hecho a saber: grupos de jóvenes situados en diversos estratos socioeconómicos se reúnen, a recordarnos que en la cotidianidad latinoamericana aún se vive la cultura oral, y que ésta debe asumirse, no como una forma diferente del modelo de lecto-escritura moderna, sino como una manera de entender e interpretar el mundo, que responde a un espíritu revitalizado de la tradición oral.
Una de las aportaciones más inquietantes de este movimiento, es el que enmarca un redescubrimiento de la cultura oral directa. Es claro que el origen del arte de contar cuentos se remonta a los conglomerados indígenas, antes de la llegada de los españoles y su red de significados. Pero en las últimas décadas del siglo XX surgió una nueva ubicación del fenómeno tradicional oral dándole significados novedosos.
Los jóvenes universitarios en los últimos años escuchan cuentos, re significan el ritual de sentarse a escuchar historias. El “agora” o lugar de reunión donde se escuchan los cuentos y/o los relatos son verdaderos “oasis” que generan
encuentros, desencuentros, imaginación, y sociabilidad.
Con este hecho se confirma que la velocidad y la precisión al transmitir un mensaje no son suficientes para establecer una “comunicación” eficiente y viva entre los individuos; el ser humano añora y busca la presencia del otro para
compartir sus historias, en mensajes que desean arraigarse en las interacciones
cara a cara.
La televisión en las relaciones sociales establecidas entre el emisor y el receptor trae consigo una separación entre la producción y la recepción, porque todo sujeto que se comunique por televisión o el mensaje que de brinde por medio de ella, crearán una serie de coordenadas espacio-temporales discontinuas porque:
los individuos que miran la televisión deben, en cierta medida, suspender la estructura espacio-temporal de sus vidas cotidianas y orientarse temporalmente hacia un grupo de coordenadas espacio temporales diferentes”
Pero el joven que escucha al narrador oral, encuentra una posibilidad distinta de divertirse a las que le ofrece la técnica y la televisión, porque parten de lo
cotidiano, porque pueden responder a las características propias de una tradición.
Los jóvenes oyentes y los más maduros también se sienten identificados en el lenguaje de la cotidianidad y la localidad re-formulando y obligando a la red de significados a reubicarse en los límites de la interacción cara a cara pero con elementos masivos. En otras palabras, esta forma de tradición, vuelven a ritualizar los
espacios compartidos que también convocan elementos masivos. Los narradores
actuales como los de antaño, elaboran sus discursos desde las visiones, ritos y
narración oral, sea una manifestación juvenil, porque como afirmaría un joven u
niversitario la cuenteria <<sale de los jóvenes, para los jóvenes, que solo tienen
como pretensión, la de ser escuchados por ellos mismos>>.
No es absurdo pensar que el movimiento de “Cuentería” entendida como oralidad re-significada, sea una representación del pensamiento de los jóvenes de las últimas dos generaciones, que sienten limitadas sus posibilidades de expresión y buscan la manera de manifestar sus sentimientos, vida cotidiana, miedos e
incluso valores morales; hombres y mujeres, sujetos de conglomerados sociales que quieren verse reflejados en alguien que represente su entorno y a sí mismos, jóvenes buscando y accediendo a nuevas tradiciones.
Los encuentros con el otro se manifiestan en este nuevo tipo de tradición. En antaño, la tradición estaba encaminada a retomar la Mnemosyne, el recuerdo.
Benjamin nos dice que el papel del narrador es:
“Así considerado, el narrador es admitido junto al maestro y al sabio. Sabe consejos, pero no para algunos casos como el proverbio, sino para muchos, como
el sabio. Y ello porque le está dado recurrir a toda una vida. (Por lo demás, una
vida que no sólo incorpora la propia experiencia, sino, en no pequeña medida,
también la ajena. En el narrador, lo sabido de oídas se acomoda junto a lo más
suyo.) Su talento es de poder narrar su vida y su dignidad; la totalidad de su vida.
El narrador es el hombre que permite que las suaves llamas de su narración consuman por completo la mecha de su vida.”
Es posible que estemos siendo testigos de cómo la tradición
se vuelve a instaurar en el cotidiano de los conglomerados.
TRAZANDO EL MAPA DEL MAÑANA.
Bibliografía
Benjamin, Walter. El narrador 1936. Traducción de Roberto Blatt Taurus. Ed., Madrid 1991.
Deyermond, A.D., "Edad Media: Primer suplemento", en Historia y Crítica de la Literatura Española, Barcelona: Crítica, 1991.
Díaz G, Luis. “Una voz continuada: Estudios históricos y Antropológicos sobre la literatura oral”.
Martín-Barbero, Jesús, “Aventuras de un cartógrafo mestizo en el campo de la comunicación” 1999; en Revista Latina de Comunicación Social, número 19, de julio de 1999, La Laguna (Tenerife), en la URL: http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999fjl/64jmb.htm.
Murillo, Daniel, Comunicación y Oralidad. En Razón y Palabra. Revista electrónica de comunicación. Número 15, Año 4, Agosto - Octubre 1999.
Nietzsche, Federico. La Genealogía de la Moral. Alianza Editorial Madrid, 1997.
Ong, Walter J. Oralidad y escritura. Fondo de Cultura Económico. Buenos Aires 1982.
Pacheco, Carlos, La comarca oral: La ficcionalización de la oralidad cultural en la narrativa latinoamericana. En la revista de Crítica literaria latinoamericana. Lima XVII 3. 1991.
Pérez Béltran, Ángela María. “REVIVE LA PALABRA: del espacio de cuentería universitaria al aula de clase”. Editorial Uniandes. Bogotá 1999.
Serres, Michel. “Atlas”.Traducción de Alicia Martorell Editorial Cátedra Teorema. 1994.
Thompson, John. Los Media y la Modernidad. Traducción Jordi Colobrans Deldado. Barcelona 1998.12
Fuente:
http://oraloteca.unimagdalena.edu.co/wp-content/uploads/2013/01/LOS-OIDORES-EL-GIRO-DE-LA-ORALIDAD-AlexanderD%C3%ADaz.pdf
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